Saturnino Segurola

Fue un sacerdote argentino, que impulsó la vacuna antivariólica y fue director de la Biblioteca Nacional.

Síntesis biográfica

Saturnino del Corazón de Jesús Segurola Lezica fue bautizado el 12 de febrero de 1776 en la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en la ciudad de Buenos Aires, hijo de Bernarda Lezica y de Francisco de Segurola Çelayarán y Oliden.​ Su padre era hermano del brigadier Sebastián de Segurola y Oliden, gobernador intendente de La Paz en 1781, cuando la sublevación de Túpac Katari.

Inició su formación en el Real Colegio de San Carlos hasta consagrarse presbítero y siguió los cursos de filosofía del doctor Mariano Medrano. En 1798 pasó a la universidad de San Felipe en Santiago de Chile, donde estudió teología hasta doctorarse. A su regreso fue párroco de la iglesia del Socorro entre 1799 y 1810. Desde joven demostró gran afición a los estudios históricos, coleccionando documentos y obras muy valiosas. Fue el introductor y gran difusor de la vacuna antivariólica en Chile y Argentina. En este último país fue nombrado el 13 de setiembre de 1810, por la Primera Junta luego de la Revolución de Mayo como bibliotecario de la Biblioteca Pública hasta que fuera nombrado diputado a la Asamblea Constituyente hacia fines de 1812. Al año siguiente el Triunvirato lo nombró Director General de Vacuna en la ciudad y la campaña.

En 1817 fue nombrado administrador de la Casa de Niños Expósitos. Debido a su gran preocupación por la educación de los niños abandonados fue nombrado en 1817 inspector general de Escuelas.

En 1820, el Cabildo le confirió un asiento perpetuo con voz y voto en sus deliberaciones en gratitud a sus servicios, cargo que ocupó hasta la extinción de ese cuerpo deliberativo en 1821. Durante 16 años conservó y propagó la vacuna. Por decreto de Martín Rodríguez del 7 de setiembre de 1821 fue nombrado director de la que luego fuera la Biblioteca Nacional hasta ser sucedido por Manuel Moreno.

Participó como tesorero de la construcción de la Catedral de Buenos Aires. En 1835 donó a beneficio de la misma una casa de su propiedad. Dictaba una cátedra de anatomía. Cuando Rosas dispuso el cierre de la Casa de Expósitos, tuvo a su cargo durante algún tiempo más de 1000 niños y el sostenimiento de la misma.