Las maestras estadounidenses de Sarmiento

Llegaron sin saber el idioma y con una idea sólo aproximada de lo que era este país. Eran docentes norteamericanos, la mayoría mujeres, y venían a formar docentes argentinos.

Una idea comenzó a girar en la cabeza de Sarmiento en 1845. Ese año estando exiliado en Chile, viajó (enviado por el gobierno chileno) a Europa y Estados Unidos para indagar sobre los últimos métodos de enseñanza. Quedó impresionado por la calidad educativa de algunos países europeos, pero fue en Estados Unidos donde encontró lo que buscaba: un sistema que, con fuerte hincapié en la formación de docentes, permitía pensar en la posibilidad de educar a toda la población.

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Más tarde, cuando Sarmiento ya desempeñaba funciones como Ministro Plenipotenciario de Argentina en ese país, conoció al gran educador Horace Mann (reconocido como “el padre de la educación norteamericana) con quien mantuvo extensas conversaciones. Tuvo además la oportunidad de admirar en el Estado de Massachusetts, la existencia de 3.500 escuelas, atendidas por más de 7.000 maestros. Esta admiración del sanjuanino por la educación popular de los Estados Unidos, lo llevó a la firme decisión de traer al país algunos profesores y maestras para poner en marcha las nuevas escuelas normales que pensaba fundar en caso de resultar electo presidente.

Poco después de su retorno a la Argentina, ya como Presidente, Sarmiento, fascinado con lo que había visto en los Estados Unidos, tuvo una idea digna de su extravagancia: exportar Estados Unidos a la Argentina, quería traer 2000 maestras jóvenes e insertarlas en el corazón del interior argentino, con la intención de formar colonias (se imaginaba que se iban a casar con criollos., pero las que se casaron aquí, lo hicieron con estadounidenses, canadienses e ingleses)”.

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Entonces puso en marcha el proyecto, pero llevó tiempo ajustar todos sus detalles y fue sólo a partir de 1868, cuando la idea comenzaría a concretarse. La primera de las que llegaron fue Mary Elizabeth Gorman. Desembarcó en Buenos Aires, en 1869 y se dirigió a la provincia de San Juan. . Sarmiento había asumido la presidencia poco más de un año antes. Después de Miss Gorman, la llegada de docentes norteamericanas se extendió casi treinta años. Mary Mann, en Estados Unidos, seguía reclutando para Sarmiento a jóvenes maestras y aunque los planes de Sarmiento estaban sobre todo dirigidos a atraer mujeres, no fue una mujer, sino un hombre, George Stearns, quien casi enseguida viajó a Buenos Aires.

Lo hizo a principios de 1870. Era un joven maestro norteamericano que llegaba con su esposa, Julia de Stearns, también maestra normal. Ambos provenían de familias de educadores y el padre de él era un gran pedagogo. Stearns inauguró la Escuela Normal de Paraná y durante cinco años trabajaron en esa ciudad entrerriana. En medio de grandes tribulaciones, desarrollaron una labor admirabley pusieron en marcha un plan de estudios había sido diseñado por el mismo Stearns, quien en pocos años, logró crear un centro de formación modelo. Julia murió en 1875 y él regresó a su patria en 1876. Luego, por medio de la viuda de MANN, Mrs. MARY MANN, Sarmiento logró contratar a otros docentes norteamericanos y en los años posteriores hasta 1898 llegaron aproximadamente cien maestras y maestros norteamericanos al país.

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En 1883, durante la primera presidencia de Roca, llegaron 23 maestras más. Estas jóvenes muchachas llegaban a un lejano país dispuestas a educar y enseñar, dotadas de un noble afán misionero. Realizaron su tarea en alejadas regiones de Catamarca, San Juan, Tucumán, Mendoza, Corrientes y Jujuy y el nombre de estas maestras norteamericanas está unido a la historia de la educación en nuestra tierra, en donde la mayoría vivió y murió.

Sarmiento había soñado traer mil maestras norteamericanas a la Argentina. Lo cierto es que entre 1869 y 1898 llegaron a este país sesenta y cinco docentes. De ellos, sesenta y uno eran mujeres y cuatro eran hombres, todos ellos formados en el método de Pestalozzi. Diez llegaron a San Juan en distintos momentos, aunque casi diez años después de que las primeras tocaran el puerto de Buenos Aires.

No llegaron todos juntos y no sólo lo hicieron durante la presidencia de Sarmiento. Todas ellos eran norteamericanas y vivieron entre uno y ocho años en San Juan, en distintos periodos entre 1879 y 1893. Lamentablemente, ha quedado el nombre de solamente algunas de ellas y de algunos de los destinos que tuvieron: En 1879, Mary Olstine Graham (1842-1902), llegó en 1879. Venía de de St. Louis (Misuri) y fue elegida personalmente por Sarmiento para dirigir la Escuela Normal de San Juan. Después, en 1887, dirigió la que se creó en La Plata hasta su muerte, ocurrida en 1902. En 1878, llegó Clara Armstrong (1847-1917) fue destinada a la Escuela Normal de Catamarca. En 1883, lo hizo Jeanette Stevens (1845-1929) fue destinada a la lejana Escuela Normal de Jujuy, donde enseñó a respetar el saber de los pueblos originarios

El 12 de agosto de 1884 se inauguró la Escuela Normal Mixta «Pedro Ignacio de Castro Barros», en la ciudad de La Rioja, con una inscripción de treinta y seis niñas en el Departamento de aplicación y de cuatro señoritas en el curso del magisterio. La primera Directora de dicho establecimiento fue doña Anette Haven, que nació en Ellisburg, Nueva York, Estados Unidos de Norte América, el 16 de junio de 1841. Ejerció el magisterio en su patria y llegó a nuestro país en agosto de 1883, Estudió el castellano en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, y en marzo de 1884 se trasladó a La Rioja, donde se desempeñó como directora y profesora durante dieciséis años. Se retiró en 1900.

Mary O. Morse y Margaret Collord que trabajaron durante 37 años en Mendoza y llegaron a ser dueñas de un establecimiento vitivinícola. En 1886, llegó Jennie Howard (1844-1933) trabajó en Córdoba, en Paraná y en San Nicolás hasta 1924. Frances Armstrong (1862-1928) actuó en Catamarca desde 1879 hasta 1883 y en Córdoba desde 1884 hasta 1888, siendo, con Frances Wall las primeras maestras que llegaron a esa provincia. Otros nombres, como los de Mary Elizabeth GormanFanny WoodClara Gillies, Florence y Sarah Atkinson, Sarah Harrison, Cora Hill,  Emma Caprile que fue la primera Directora de la Escuela Normal Nº1, Amy Wade y Charles Dudley, pueden sumarse a esta lista, aunque no han quedado registros de su actuación en Argentina.

Por un libro editado por la comunidad correntina  “In Memorian” de Isabel King, se sabe que en el año 1883, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, llegaron a Buenos Aires Isabel y Raquel King y que después de pasar allí unas semanas, la primera de ellas, fue nombrada Vicedirectora de la Escuela Normal y Regente de la Escuela de Aplicación de Concepción del Uruguay. Luego de tres años de permanecer allí, se dirigió, junto con su hermana Raquel, a la ciudad de Goya, donde fundó la Escuela Popular y fue Directora de la “Escuela Normal” de esa ciudad correntina, siendo a partir de entonces, una entusiasta promotora de la llegada de las otras maestras para que la acompañaran en su gestión educativa.

En la misma obra, puede leerse una Editorial publicada en el diario “La Verdad”  de Corrientes el 22 de abril de 1887 donde dice: “Una de las medidas tan convenientes como acertadas, adoptada por el doctor Eduardo Wilde mientras se desempeñó como Ministro de Instrucción Pública de la Nación, fue la de proponer  bases a un número de las maestras norteamericanas cuya presencia en la República Argentina, se debía a una gestión de Domingo F. Sarmiento  para venir a difundir la enseñanza normal en las escuelas nacionales. Bajo esas bases, diez y ocho maestras, graduadas en los mejores establecimientos norteamericanos, seguramente el país más adelantado en materia de educación, abandonaron los halagos caros de la patria, las afecciones dulces de la familia, los mil recuerdos imborrables del hogar, para venir a implantar entre nosotros, los últimos progresos de la ciencia pedagógica.

Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Tucumán, Mendoza y otras provincias recibieron en sus establecimientos normales a estas maestras que venían a difundir el método mejor de enseñanza, trayendo dentro de sus corazones, el acendrado amor a la educación, como sus antepasados trajeron dentro del pecho, un pedazo de patria, alentadora de los nobles esfuerzos y de los sacrificios costosos”

Vecinos de esa provincia, algunos exalumnos de estas maestras recuerdan que entre esas dieciocho maestras que llegaron a la provincia, estaban las señoritas  Jennie Howard, Clara Armstrong,  Sara Chamberlain de Eccleston, Cora Hill, Raquel King, e Isabel King, siendo ésta última la protagonista de una gestión que quedó grabada en forma imperecedera en el recuerdo de la comunidad de la ciudad de Goya, que honró su memoria editando el 10 de junio de 1904, ese ya mencionado “In Memoriam”, donde se han volcado recuerdos de su actuación, notas laudatorias de diversas entidades, instituciones y reparticiones gubernamentales, palabras de agradecimiento y añoranzas de quienes fueron sus alumnos y cálidos mensajes de amor y respeto.

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