José Gervasio Artigas

Protector de la Liga de los Pueblos Libres

Síntesis biográfica

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  • Militar y político uruguayo nacido en Montevideo, que entonces formaba parte del Virreinato del Perú del Imperio Español, el 19 de junio de 1764. Admirado y combatido en la época revolucionaria en que actuó. Fueron sus padres Don Martín José Artigas y Doña Francisca Antonia Arnal. Su abuelo paterno, Juan Antonio, figuró entre los primeros pobladores de Montevideo. 
  • En su larga lucha primero contra españoles, luego contra las ambiciones del gobierno porteño y el expansionismo portugués, mantuvo sus ideales republicanos y federales, que lo llevo a ser el más representativo adalid en la región del Río de la Plata. Participó en la reconquista de Buenos Aires (1806) y en la defensa de Montevideo (1807)durante las Invasiones Inglesas.

Mujeres, matrimonios e hijos

José Artigas también se relacionó con los indios charrúas de manera intensa. Según diversos investigadores —entre los que se destaca Carlos Maggi, que expone esta afirmación en su libro El Caciquillo— durante el período que va desde su adolescencia hasta su José Gervasio Artigas ingreso en el cuerpo de Blandengues, etapa en la cual no aparecen referencias en los registros de la época, Artigas habría vivido con los charrúas, llegando a tener mujer e hijo dentro de esa nación. Este hijo, Manuel (el famoso Caciquillo), habría nacido hacia el año 1786, siendo aparentemente, el primogénito del prócer. Varias pruebas materializadas en cartas y en la actitud de Artigas hacia los indios, y viceversa, respaldan la existencia de este hijo.

Su vida se habría desarrollado al norte del Río Negro, en las Misiones Orientales, Río Grande del Sur y Santa Catarina. Fue durante esta época que conoció a Isabel Sánchez Velásquez, nacida cerca de 1760 y la primera mujer de Artigas de quien se tenga conocimiento documentado. Separada de su marido Julián Arrúa (con el que tuvo cinco hijos), Isabel y Artigas comenzaron una relación amorosa que duró más de diez años, y de la que nacieron cuatro hijos: Juan Manuel (nacido el 3 de julio de 1791), María Clemencia (nacida el 14 de agosto de 1793 —fallecida en la infancia), María Agustina (nacida el 4 de agosto de 1795 —también fallecida de menor edad) y María Vicenta (nacida el 24 de octubre de 1804). En 1792, Artigas tuvo otro hijo con una mujer desconocida, llamado Pedro Mónico, el cual quedó al cargo de sus abuelos paternos, para quienes fue su nieto favorito

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A poco de fallecer Isabel Sánchez, José Artigas solicitó licencia en su campamento de Tacuarembó Chico para contraer matrimonio, arreglado a la usanza de la época, con su prima Rosalía Rafaela Villagrán. La boda se realizó el 31 de diciembre de 1805. Al tener los novios un parentesco relativamente próximo, el cura les encomienda mantenerse en la oración, persignarse, etc. (arrodillados) por tres semanas.

El matrimonio tuvo tres hijos, un varón, José María (nacido el 24 de setiembre de 1806) y dos mujeres, Francisca Eulalia (nacida el 13 de noviembre de 1807 —fallecida de pocos meses en 1808) y Petrona Josefa (nacida en 1809 —fallecida a los cuatro meses en 1810). La muerte prematura de las dos hijas y una fiebre puerperal mal curada sumieron a Rafaela Rosalía Villagrán en una grave enfermedad mental (alucinaciones, manías persecutorias, etc.), hecho que acabó por destruir su matrimonio. Cuidada por una tía de Artigas, Rafaela Rosalía Villagrán murió finalmente en Montevideo en 1824.

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En el Campamento de Purificación donde José Artigas contrajo su segundo matrimonio en diciembre de 1815 (su primer enlace con Rosalía Villagrán había sido anulado a causa de su demencia) con Melchora Cuenca, una lancera paraguaya. Esta mujer, mucho menor que Artigas, conoció al Prócer pues su padre traía víveres a Artigas enviados por la Junta del Paraguay. Fruto de la unión nacieron dos hijos: Santiago (nacido en 1816) y María (nacida en 1819). ​

Actuación en la Revolución de Mayo

El 25 de mayo de 1810 el pueblo de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y eligió a la Primera Junta para reemplazarlo, dando inicio a la Revolución de Mayo. Inmediatamente, el poder español instaló su sede en Montevideo, importante puerto competidor del de Buenos Aires, y reclamó al Consejo de Regencia español el envío de un nuevo virrey, tropas y armas para reprimir el levantamiento.

Ese mismo año, José Artigas, quien por entonces permanecía en las tropas virreinales y a quien el 5 de setiembre de 1810 se lo había promovido a capitán de Blandengues por Joaquín de Soria, comandante general de la campaña de la Banda Oriental, fue enviado a Entre Ríos como comandante de un contingente militar realista, en un intento de recuperar para los cinco pueblos entrerrianos insurrectos, pero resultó derrotado por los caudillos locales.

En enero de 1811 llegó a Montevideo el nuevo virrey, Francisco Javier de Elío. La Primera Junta de Buenos Aires desconoció su autoridad y le declaró la guerra el 13 de febrero.

El ala radicalizada de la revolución porteña había puesto sus ojos en Artigas. En el discutido Plan Revolucionario de Operaciones, atribuido a Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta y escrito en agosto de 1810, se manifestó lo siguiente:

Sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campaña, como por sus talentos, opiniones, concepto y respeto; como son los del Capitán de Dragones don José Rondeau y los del Capitán de Blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono y concediéndoles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza.

 El 15 de febrero de 1811 Artigas desertó del Cuerpo de Blandengues en Colonia del Sacramento y se trasladó a Buenos Aires para ofrecer sus servicios militares al gobierno revolucionario, que le dio el grado de teniente coronel, 150 hombres y 200 pesos para iniciar el levantamiento de la Banda Oriental contra el poder español.

Los pueblos de la América española luchaban por su libertad y Artigas quería defender esas ideas en la Banda Oriental, y luego del hecho conocido como Grito de Asencio del 28 de febrero del citado año, la población rural oriental comandada por Pedro José Viera junto a Venancio Benavides que habían tomado al siguiente día la villas de Santo Domingo de Soriano y Mercedes, solicitaron auxilios a la Junta de Buenos Aires que lo mandó a su tierra con el grado de teniente coronel y unos 180 hombres, a principios de abril, y a quien Viera entregó su obra, sumándose a la revolución y lanzando una exitosa revuelta en contra del Reino de España.

El 11 de abril emitió la Proclama de Mercedes y asumió el mando de la revolución en la Banda Oriental y el 18 de mayo derrotó a los españoles en la batalla de Las Piedras. Luego inició el sitio de Montevideo y fue aclamado «Primer Jefe de los Orientales». En 1812 logró convocar a un congreso nacional en Maroñas y allí proclamó la Provincia Oriental con gobierno federal, como modelo a seguir por las demás Provincias Unidas del Río de la Plata.

El éxodo del pueblo oriental

Como consecuencia del armisticio firmado con el virrey Francisco Javier de Elío por la Primera Junta de Buenos Aires, las tropas enviadas a la Banda Oriental debieron abandonar dicho territorio, levantando el sitio de Montevideo.

José Artigas fue nombrado «teniente gobernador, justicia mayor y capitán del departamento de Yapeyú», entonces en la Provincia de Misiones, actual Argentina.

Artigas, disgustado por el armisticio y ante la evacuación de las tropas porteñas, cumplió con su nuevo cargo trasladándose al territorio misionero, por lo que decidió pasar con sus seguidores a la orilla occidental del río Uruguay, hecho conocido como el éxodo oriental. Cruzó el río Uruguay con mil carretas y unas 16.000 personas con sus ganados y pertenencias, en la primera semana de enero de 1812, instalando su campamento cerca del arroyo Ayuí Grande, pocos kilómetros al norte de la actual ciudad entrerriana de Concordia, entonces perteneciente a la jurisdicción de Misiones.

Allí se estableció en un enorme campamento, desde el cual organizó un gobierno sui generis sobre el territorio que sus hombres alcanzaban a controlar. Mantuvo correspondencia con pequeños caudillos locales de Entre Ríos y Corrientes, con lo que aumentó el círculo de los que compartían sus ideas y que serían base de su futura influencia en el Litoral argentino.

A principios de 1812, roto el armisticio con la retirada de Elío, las tropas de Buenos Aires reanudaron el sitio de Montevideo. Pero el jefe político de las mismas, Manuel de Sarratea, hizo todo lo posible para debilitar las fuerzas de Artigas, lo que llevó a un enojoso conflicto con el caudillo. Solamente después de la retirada de Sarratea, Artigas se unió al sitio de Montevideo con sus tropas.

Las instrucciones para la Asamblea del año XIII

En el campamento de José Artigas le dio instrucciones​ a sus diputados, las que fueron dictadas el 13 de abril de 1813. Básicamente, Artigas reclamaba:

  • Independencia de las provincias del poder español.
  • Igualdad de las provincias a través de un pacto recíproco.
  • Libertad civil y religiosa.
  • Organización del gobierno como una república.
  • Federalismo, con un gobierno supremo que entendiera solamente en los negocios generales del estado, y confederación referida a la protección que se debían las provincias entre sí.
  • Soberanía de la Provincia Oriental sobre los siete pueblos de las Misiones Orientales.
  • Ubicación del gobierno federal fuera de Buenos Aires.

Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque Artigas les había impartido instrucciones, a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana. A continuación, el general José Rondeau hizo reunir un segundo congreso, que eligió nuevos diputados a la Asamblea, en una capilla junto a su propio campamento, cuidando de elegir a diputados contrarios a la influencia de Artigas.

Ante este atropello a la voluntad popular, Artigas abandonó el sitio de Montevideo a mediados de enero de 1814. Se dirigió a la costa del río Uruguay, desde donde sus partidarios lanzaron una serie de campañas para controlar el interior de la Banda Oriental y Entre Ríos. La expedición enviada desde Paraná para enfrentarlo fue derrotada en Entre Ríos por su lugarteniente Eusebio Hereñú.

Tras el retiro de Artigas del sitio de Montevideo, el unitario Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio Posadas, firmó un decreto el 11 de febrero de 1814, declarando a Artigas «traidor a la Patria». Se lo acusó de conspirar contra la unidad de los patriotas rioplatenses que luchaban para tomar Montevideo, el principal bastión realista en el Río de la Plata, y de esa manera contradecir los planes revolucionarios para continuar la guerra contra los realistas en el Alto Perú. Se recompensará con seis mil pesos a los que entreguen la persona de don José Artigas vivo o muerto.

La Liga Federal

En 1814 José Artigas organizó la Unión de los Pueblos Libres, de la que fue declarado «protector».

Para continuar con el sitio de Montevideo, que se encontraba en poder de los realistas, el Director Supremo, Posadas, nombró al general Carlos María de Alvear comandante del ejército de las Provincias Unidas en reemplazo de José Rondeau. Alvear asumió el mando de sus tropas después de la victoria naval del patriota Guillermo Brown frente a Montevideo, y rápida y exitosamente negoció la entrega de la plaza la que se rindió a discreción el 20 de junio de 1814. La caída de Montevideo en poder del Directorio produjo una muy importante alteración de la geografía de la revolución en el área del Río de la Plata que benefició a los revolucionarios.

Tras varios meses de enfrentamientos militares entre el Directorio, en una guerra civil desarrollada en Corrientes, Entre Ríos y la Provincia Oriental, la victoria de Fructuoso Rivera en la batalla de Guayabos en enero de 1815, obligó al Director Supremo Carlos María de Alvear a evacuar Montevideo, entregándola al segundo de Artigas, Fernando Otorgués.

Alvear, decidido a gobernar sobre las provincias del Río de la Plata sin oposición, ofreció a Artigas la independencia de la Provincia Oriental. Artigas la rechazó y ayudó a los federales de Corrientes y Santa Fe a luchar contra la tutela del Directorio, tratando de imponer una nueva forma de estado: el federalismo, que hasta este entonces era ajeno al sistema existente en el Río de la Plata.

Las victorias de Artigas facilitaron la sublevación de Fontezuelas comandada por Ignacio Álvarez Thomas y la caída de Alvear, el 3 de abril de ese año. Pero las relaciones con su sucesor, el Director Supremo Álvarez Thomas, siguieron siendo tirantes y violentas. No obstante, éste no intentó volver a someter a su gobierno a la Provincia Oriental.

En mayo de 1815, Artigas instaló su Campamento de Purificación, unos cien kilómetros al norte de la ciudad de Paysandú, cerca de la desembocadura del arroyo Hervidero, que desagua en el río Uruguay, y a unos siete kilómetros de la llamada Meseta de Artigas. El Campamento de Purificación se transformó de hecho de la Liga Federal. El comerciante escocés John Parish Robertson, que lo visitara en aquel entonces, describió así el sitio:

Tenía alrededor de 1500 seguidores andrajosos en su campamento que actuaban en la doble capacidad de infantes y jinetes. Eran indios principalmente sacados de los decaídos establecimientos jesuíticos, admirables jinetes y endurecidos en toda clase de privaciones y fatigas. Las lomas y fértiles llanuras de la Banda Oriental y Entre Ríos suministraban abundante pasto para sus caballos, y numerosos ganados para alimentarse. Poco más necesitaban. Chaquetilla y un poncho ceñido en la cintura a modo de kilt escocés, mientras otro colgaba de sus hombros, completaban con el gorro de fajina y un par de botas de potro, grandes espuelas, sable, trabuco y cuchillo, el atavío artigueño. Su campamento lo formaban filas de toldos de cuero y ranchos de barro; y éstos, con una media docena de casuchas de mejor aspecto, constituían lo que se llamaba Villa de la Purificación.

El 29 de junio de 1815 se reunió en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el «Congreso de los Pueblos Libres» llamado Congreso de Oriente. Fue convocado por Artigas para tratar sobre el arreglo con Buenos Aires ante la creencia de que estaba por llegar una expedición naval española pero algunos historiadores sostienen que en la sesión inaugural del 29 de junio de 1815 se realizó una declaración de independencia nacional de las provincias de Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Santa Fe y la Provincia Oriental de todo poder extranjero, aunque esta posición no puede ser demostrada documentalmente debido a que las actas del congreso —si es que las hubo— se habrían perdido.

Artigas Envió una delegación a Buenos Aires con la premisa de mantener la unidad basándose en los principios de: «La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no solo de España sino de todo poder extranjero (…)». Los cuatro delegados fueron detenidos en Buenos Aires, y el nuevo director ordenó invadir Santa Fe.

Artigas ratificó entonces el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano, añadiéndole un festón diagonal punzó, siendo el rojo punzó desde entonces el signo del federalismo en la Argentina. Artigas la llamó «el Pabellón de la Libertad».

 Este congreso sancionó el 10 de septiembre de 1815 un Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de su campaña y seguridad de sus Hacendados, ​ que fue la primera reforma agraria de América Latina, ya que expropiaba las tierras y las repartía entre los que la trabajaban «con la prevención que los más infelices sean los más privilegiados».

La invasión luso-brasileña y la guerra contra los unitarios

El 9 de julio de 1816 se declaró en el Congreso de Tucumán la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero en el mismo, con excepción de Córdoba, no fueron representadas las provincias pertenecientes a la Liga de los Pueblos Libres, que estaban bajo la autoridad de José Artigas.

El constante crecimiento de influencia y prestigio de la Liga Federal atemorizó tanto a los unitarios de Buenos Aires y Montevideo como al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. En agosto de 1816 numerosas tropas luso-brasileñas invadieron la Provincia Oriental, con la complicidad tácita de los unitarios que se habían fortalecido en Buenos Aires y del embajador porteño en Río de Janeiro. Con la intención de destruir al caudillo y su revolución, las tropas luso-brasileñas atacaron por tierra y mar. Junto a Artigas, participaron en la defensa de su provincia sus lugartenientes Juan Antonio Lavalleja, Fernando Otorgués, Andrés Latorre, Manuel Oribe, el misionero Andrés Guazurarí, apodado «el indio Andresito». En cuanto a Fructuoso Rivera, este luchó contra Carlos Federico Lecor hasta 1820 cuando se plegó al ejército portugués luego de la derrota. Poco tiempo después el mismo Fructuoso Rivera entró junto a los montevideanos del «Club del Barón» a conspirar para dar muerte a Artigas.

Debido a su superioridad numérica y material, las fuerzas luso-brasileñas al mando de Lecor vencieron a Artigas y sus lugartenientes y ocuparon Montevideo, el 20 de enero de 1817, aunque la lucha continuó por tres años en el medio rural.

Indignado por la pasividad de los unitarios de Buenos Aires, Artigas les declaró la guerra, al tiempo que enfrentó a los luso-brasileños con ejércitos que se vieron diezmados por sucesivas derrotas.

Después de tres años y medio de resistencia, la batalla de Tacuarembó, de enero de 1820 significó la derrota definitiva de Artigas, que debió abandonar el territorio oriental, al que ya no volvió. Varios de sus lugartenientes cayeron prisioneros o abandonaron la lucha. Fructuoso Rivera, por su parte, se pasó al ejército brasileño de ocupación.

Conflicto con Ramírez

Casi al mismo tiempo, los integrantes de la Liga Federal, Francisco Ramírez, gobernador de Entre Ríos, y Estanislao López, gobernador de Santa Fe, lograron finalmente la victoria sobre los unitarios. La batalla de Cepeda forzó la caída del Directorio. Pero la esperanza duró poco, ya que ambos caudillos, al saber del casi aniquilamiento de las tropas de Artigas, entraron en acuerdos con el nuevo gobernador porteño, Manuel de Sarratea, firmando con él el Tratado del Pilar. Aunque tal tratado consideraba pedir su aprobación a Artigas, el oriental se consideró afrentado al no haber sido consultado por los suscriptores del tratado.

Después de la batalla de Tacuarembó, el derrotado Artigas se instaló en Entre Ríos, donde entró en serios conflictos con Francisco Ramírez, quien no aceptó la hegemonía del caudillo oriental en su provincia. Con apoyo del gobierno porteño, Ramírez inició una campaña contra Artigas. Fue derrotado en una pequeña batalla, pero logró derrotarlo en la batalla de Las Tunas, cerca de Paraná.

 Ramírez persiguió a Artigas hacia Corrientes, donde éste contó aún con el apoyo del jefe guaraní Francisco Javier Sití. Pero la victoria fue, en definitiva, para Ramírez.

Exilio en Paraguay

Rodeado por todos lados por los lugartenientes de Francisco Ramírez y viendo su causa definitivamente perdida, el 5 de septiembre de 1820, José Artigas cruzó el río Paraná hacia el exilio en Paraguay, dejando atrás su patria y su familia.

El dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia le dio refugio, pero cuidó que no conservara ninguna influencia política, ni mantuviera correspondencia con nadie fuera del Paraguay. Su único acompañante durante el resto de su vida fue el Negro Ansina.

 La campaña de los Treinta y Tres Orientales inició la liberación de su provincia del Imperio del Brasil en 1825. Pero la complicada Guerra del Brasil y las intromisiones diplomáticas de Gran Bretaña, llevaron a la independencia del Estado Oriental del Uruguay en 1828, en la cual Artigas nunca participó.

 Confinado a la lejana e inhóspita Villa de San Isidro Labrador de Curuguaty, allí vivió cultivando la tierra hasta la muerte de Rodríguez de Francia y no causó problema alguno a las autoridades paraguayas. Fue en esta localidad donde Artigas conoció hacia el año 1825 a Clara Gómez Alonso, quien fue su compañera hasta la muerte; de esta unión nació en 1827 Juan Simeón, el último de su larga prole y que llegó a ser teniente coronel en Paraguay, hombre de confianza del mariscal Francisco Solano López.​

 No obstante su pasividad en el exilio, por mera precaución, fue arrestado algunas semanas después de la muerte del dictador, ocurrida el 20 de septiembre de 1840. El nuevo gobierno de Carlos Antonio López, primer presidente constitucional del Paraguay lo trasladó a Asunción, donde disfrutó de su plácida ancianidad en el barrio asunceno de Trinidad, residiendo en la propia quinta Ybyray del presidente de la república, rodeado del afecto de los paraguayos. Allí falleció, diez años después, el 23 de septiembre de 1850, a los 86 años de edad.

Fuente: argentina.net

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