Historia de barrio: Hoy Balvanera

La devoción de la Virgen de Valvanera (que en nuestro país derivó en “Balvanera”) tuvo su origen en 1797 cuando el vecino Antonio González Varela decidió donar un terreno para un hospicio de misioneros franciscanos, quienes dos años más tarde comenzaron la construcción del mismo y una capilla adjunta dedicada a Nuestra Señora de Balvanera.

En España hay un valle en la provincia de Logroño, que se llama Valvanera, lugar de conversión de un ex bandido Nuño Oñez, quien lo hizo ante la aparición de la Virgen María en el valle del mismo nombre. A fines del siglo XVIII llegó al Río de La Plata la devoción a Nuestra Sra. de Balvanera. Le construyeron una capilla en 1799 , que luego (3 décadas después) se convertirá en parroquia y que le da nombre al barrio.

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En Balvanera, existen pasajes que son parte de la historia de Buenos Aires y que presentan la particularidad de que su trazado no es recto, ya que forman dibujos sinuosos y caprichosos.

A la zona situada alrededor de la intersección de las avenidas Corrientes y Pueyrredón se la llama Once, nombre que proviene de la Estación Once de Septiembre. Siempre se menciona este nombre como alternativo de la Plaza Miserere, donde está situado el mausoleo del presidente Bernardino Rivadavia, pero en realidad Once proviene de la estación y no de la plaza.

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En cuanto a Miserere, hay dos versiones; unos sostienen que proviene del vocablo latino «Misserere» que significa «ten compasión», relacionado con la matanza de animales que en la época del Matadero del Oeste se sacrificaban en la zona, o porque así era llamado el que fue dueño de las tierras ocupadas hoy por plaza Miserere. «Vulgarmente se la denomina «Plaza Once«, pero sobre este punto hay mucho desconocimiento, pues con la denominación «Once» se conoce a las adyacencias de la estación que se se llama Once, pero que es incompleto pues la denominación correcta es Once de Setiembre. Dicha denominación se extiende a la plaza que, como se ha dicho, lo correcto es plaza Miserere. Por otra parte, el desconocimiento respecto a la zona es increíblemente, atribuible a los funcionarios del Gobierno de la Ciudad, pues en la indicación de bajada de la autopista en la Av. Jujuy se indica «A Once», no especificándose a qué se refiere, pues si lo es a la Plaza no se llama de ese modo, si se refiere a un barrio no hay ninguno de todos los barrios que integran la Ciudad Autónoma que se denomine de esa manera y si se refiere a la estación lo correcto es decir «Once de Setiembre». Al buscar información en plaza Miserere se indica correctamente «Plaza Miserere (también conocida como Plaza Once): de 17.000 metros cuadrados de superficie, delimitada por las calles Rivadavia, Ecuador, Bartolomé Mitre y Ecuador» y aquí hay un error ya que se menciona dos veces la calle Ecuador, faltando indicar la Av. Pueyrredón.» Información aportada por el vecino Roberto Oscar Gonzalez Fayet.

Finalmente falta decir que la palabra «Once» está dada por la fecha 11 de septiembre de 1852, en la cual dirigentes porteños organizaron una revolución contra las fuerzas de Urquiza, que finalizó con la separación de la Provincia de Buenos Aires del resto de la Confederación, durante 10 años

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Plaza Miserere

En sus orígenes esta plaza fue quinta, la Quinta de Miserere, más tarde se la conoció como Mataderos de Miserere, hacia 1814; Hueco de los corrales en 1817 y Mercado del Oeste en 1850. Luego se la conoció como Mercado o plaza 11 de septiembre. Recién recibe el apelativo de plaza en 1947. Siempre fue un punto propicio por ser cruce de dos caminos anchos.

En esta plaza se encontraron las fuerzas que reconquistarían la ciudad ocupada por los ingleses en 1806, y en ella también, fueron vencidas las tropas de Liniers en la Segunda Invasión Inglesa de 1807.

Hasta 1882 funcionó en su perímetro el mercado Once de Septiembre, y a ella llegaban las tropas de carretas. Pero a partir de este año comienza a delinearse la plaza por obra del intendente Torcuato de Alvear, el terreno quedó levantado sobre la calle adoquinada, y se lo encuadró con un pequeño muro, abierto a tramos por escalones. Fue remodelada íntegramente por el trazado del subterráneo, que fue a cielo abierto, con el consiguiente traslado de todo lo que había sobre la plaza. Como en muchas plazas porteñas, en ella se veían surtidores de agua corriente, que servían para calmar la sed de los caballos y mulas que arrastraban los rodados. También eran utilizados por los inquilinatos de la periferia.

Desde fines de 1923 se la ve como nosotros la conocemos ahora. Solo con el agregado en 1932 del mausoleo que guarda las cenizas de Bernardino Rivadavia.

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