Cómo funcionaba el sistema de castas durante el dominio español en América

La posibilidad de ascenso social estaba condicionada por el origen y el color de piel.

Durante los siglos del dominio Español en América, lo que realmente gobernaba era una marcada y muy práctica división de clases sociales. La división se llamó sistema de castas y funcionó en los virreinatos y territorios de la corona española.

Te puede interesar...Los «Kamba», soldados afro en la Guerra del ParaguayLos «Kamba», soldados afro en la Guerra del Paraguay

Con el descubrimiento de América en 1492 y en las décadas siguientes de colonización, comenzaron a marcarse tres grupos sociales básicos:

  • Blancos: españoles peninsulares o nacidos en América.
  • Indios: habitantes originarios de América.
  • Negros: esclavos traídos de África.

La mezcla entre esos grupos dio lugar a las castas, una clasificación de las personas dado su linaje, quiénes eran sus progenitores y qué lugar ocupaban en la sociedad medieval de aquello siglos.

Te puede interesar...1879 – La vuelta del Martín Fierro1879 – La vuelta del Martín Fierro

Y de esa mezcla surgió una curiosa lista de 16 combinaciones básicas, aunque las mezclas posibles son innumerables.

El historiador Gabriel Di Meglio ha planteado que desde la etapa tardo-colonial la distinción social en múltiples categorías empezó a ser progresivamente suplantada por una binaria: por un lado la «gente decente» y por otro, la «plebe». El color siguió de todos modos siendo determinante: los que no eran considerados blancos (indígenas, esclavos, castas) eran irremediablemente plebeyos.
Se pueden enumerar una serie de factores o elementos que condicionaban la pertenencia a las “clases populares” en la sociedad colonial:

Te puede interesar...1892 – Estado de sitio y elecciones1892 – Estado de sitio y elecciones
  • El color de la piel: Todos los hombres y mujeres clasificados como indios, negros, mestizos, pardos, mulatos o zambos eran considerados de sangre impura y jurídicamente inferiores a los blancos.
  • El trabajo manual o el no tener ocupación fija y, por lo tanto, no ser considerado “vecino”.
  • El depender de otros, ya sea en un trabajo o vivienda.
  • El ser considerados “forasteros”: los recién llegados a un lugar, salvo que tuvieran fortuna, eran mal vistos.
  • El no ser considerados “Don” o “Doña”: la «decencia» o respetabilidad social se señalaba con el uso del Don y Doña antes del nombre.
  • El tipo de vestimenta utilizada: cada grupo social se vestía con prendas distintas. La indumentaria era muy cara y había prendas inaccesibles para quien tuviera pocos recursos.
  • Los lugares frecuentes de sociabilidad: mercados, Iglesias, plazas pero sobre todo, las pulperías. En lo que respecta al tipo de trabajo realizado, los sectores populares urbanos, tomando la categoría conceptual de la época: la plebe urbana, se dedicaban mayoritariamente a ser jornaleros, artesanos, vendedores ambulantes y peones. Las investigaciones llevadas a cabo por Di Meglio han mostrado que entre los sectores urbanos, sobre todo en
    Buenos Aires, la movilidad laboral era alta y las trayectorias individuales mostraban variaciones constantes. Era habitual también el paso de la ciudad a la campaña.

Bibliografía: DI MEGLIO, Gabriel (2012). Historia de las clases populares en Argentina. Buenos Aires,
Sudamericana, Tomo 1.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies