Alejo Peyret

En el Congreso de París de 1889 que estableció como día internacional de lucha el Primero de Mayo, estuvo presente Alejo Peyret, anunciado “como delegado de la República Argentina”, aunque él mismo relativizó esa representación.

Peyret fue hijo de Alexis Agustín Peyret, un hacendado de Serres-Castet que combatió en el ejército de Napoleón, y de Cécile Angélique Vignacour. Entabló, ya en Concepción del Uruguay, una relación con Josefa Auristela Caraballo, con quien tuvo sus dos primeros hijos: Nieves Emilia y Luis Alejo. Posteriormente, el 7 de julio de 1866, Peyret se casó en la parroquia de San José con María Celerina Pinget, nacida en Vinzier, Haute-Savoie, hija de Gabriel Pinget y Luisa Viollaz.

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Peyret nació en Serres-Castet, Cantón de Morlaàs, en el departamento de Basses-Pyrénées, actualmente los Pirineos Atlánticos, en la región de Aquitania. A la edad de diez años, ingresó al Colegio Real de Pau. En 1844, a los dieciocho años de edad, se recibió de licenciado en Ciencias y Letras. Evitó el servicio militar obligatorio pagándole a un sustituto para que lo reemplazara en éste. Continuó estudiando leyes en el Collège de France, donde fueron sus profesores el filósofo Edgar Quinet y el historiador Jules Michelet. Se involucró en el radicalismo político, en la redacción de escritos apoyando al republicanismo, a la democracia, al anticlericalismo y al socialismo y también en las Revoluciones de 1848. Fue juzgado por sus actividades, pero fue absuelto.

En la elección de 1852, Peyret se presentó como candidato por el departamento de Basses-Pyrénées. Luego del triunfo electoral del Régimen Bonapartista y del establecimiento del Segundo Imperio Francés bajo el reinado de Napoleón III, Peyret abandonó el país.

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Llegada a la Argentina

Peyret arribó a Montevideo el 4 de noviembre de 1852, donde escribió para El Comercio del Plata, un periódico editado por José María Cantilo. Alberto Larroque, presidente del Colegio de Uruguay, en Concepción del Uruguay, le ofreció una cátedra.​ El Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, Juan María Gutiérrez lo designó jefe de los Departamentos de Francia y Geografía el 5 de junio de 1855.​ Peyret permaneció en este puesto hasta el 4 de septiembre de 1856. Trabajó como editor del periódico bisemanal El Uruguay, bajo la dirección de Benjamín Victorica. Encabezó la creación de la Sociedad de Auxilio Mutuo, La Cosmopolita,​ el 31 de agosto de 1856 en Concepción del Uruguay. En septiembre de ese año, Peyret se trasladó a Paraná, para asumir el control de El Nacional Argentino, una organización en apoyo de la Confederación. Peyret permaneció en Paraná hasta julio de 1857, «excepto por una interrupción de un mes (mayo-junio) que pasé en Uruguay (refiriéndose a Concepción del Uruguay) para ver a Euristela».​ Euristela hace referencia a Josefa Auristela Caraballo.

Publicó sus Cuentos Bearneses en Concepción del Uruguay en 1870. Esta obra en occitano del Bearne fue traducida al francés y editada luego en París en 1890. Peyret hizo todo lo que pudo para preservar la lengua de su región natal,​ y por sus Cuentos Bearneses se ganó los elogios de Pierre-Jean de Béranger.

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El 13 de julio de 1874 fue nombrado por Vicente Fidel López, presidente de la Universidad de Buenos Aires, para ocupar la cátedra vacante de Francés, en la Facultad de Humanidades y Filosofía. El decano Andrés Lamas expresó su aprobación y se comunicó con Peyret.​ El 13 de abril de 1876, Peyret envió su renuncia desde Concepción del Uruguay. El 31 de marzo de ese mismo año fue nombrado profesor de historia mundial para los seis grados del Colegio Nacional de Uruguay, y fue posteriormente nombrado, en 1879, para enseñar unos cursos especiales en la historia de las universidades gratuitas. Continuó en el colegio hasta el 17 de agosto de 1883, cuando se resignó a ser trasladado a Buenos Aires.

La Logia George Washington accedió en 1877 a la propuesta de Peyret, formar una comisión liderada por él mismo para estudiar «la situación que estaba afligiendo a numerosos estudiantes que no podían seguir con sus estudios debido a la falta de recursos». Esto llevó al establecimiento de la sociedad educacional La Fraternidad, que buscaba proteger y proveer alojamiento a los estudiantes del Colegio de Uruguay. El 23 de agosto de 1880 fue nombrado presidente de la Comisión Directiva provisional de la Sociedad Francesa de Auxilio Mutuo de Concepción del Uruguay y en 1882 fue nombrado presidente honorario.​ La Oficina de Territorios y Colonias lo nombró en 1881 para hacer un estudio sobre las posibilidades del territorio de Misiones; este estudio lo inspiró a escribir treinta cartas que fueron publicados en el diario La Tribuna Nacional, bajo el título de Cartas de Misiones.

Un decreto firmado el 18 de agosto de 1883 por el entonces presidente Julio Argentino Roca autorizaba a Peyret, que se había trasladado a Buenos Aires, a enseñar la historia de las universidades gratuitas en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Sirvió en este puesto hasta el 11 de febrero de 1887.​ Escribió Historia Contemporánea,​ libro de texto que sería usado en escuelas normales y en Colegios Nacionales. En 1885 su libro Orígenes del Cristianismo fue adaptado en la Revista de la Universidad de Buenos Aires y, al año siguiente, su trabajo de El Pensador Americano fue publicado. Al mismo tiempo, publicó Historia de las Religiones, que comprendía una histórica y filosófica crítica de las religiones prehistóricas e históricas y también del Cristianismo. Otro trabajo relacionado con el tema fue La Evolución del Cristianismo.

El 13 de junio de 1893, Peyret fue unánimemente elegido para se el presidente de la Alianza Francesa de Buenos Aires, cuyo comité se reunía en el Club Francés.​ El 13 de diciembre de 1885, ante la presencia del Juez Federal Juan del Campillo, juró el Juramento de Ciudadanía en la Constitución Argentina.​ El 14 de octubre de 1889 solicitó beneficios de jubilación, justificándose en su avanzada edad, su débil salud, su ciudadanía argentina y su enfermedad física luego de treinta y un años de servicio. El entonces presidente Julio Argentino Roca le otorgó lo solicitado en un decreto firmado el 19 de febrero de 1900.

En su último año de vida, escribió sus memorias agronómicas en el artículo «Colonia San José – Cómo fue fundada», escrito en octubre de 1901 y publicado en la revista Urquiza. Peyret murió en su casa de la calle General Urquiza 176, el 27 de agosto de 1902 en Buenos Aires, de miocardia crónica.​ A su entierro en el Cementerio Oeste asistieron Julio Argentino Roca, su ayudante de campo, el coronel David Marambio Catán, y una larga audiencia.

La Revista Masónica, un órgano independiente de la francmasonería internacional, publicó: «En memoria del Ilustre y Honorable Dr. Alejo Peyret: esta República y más directamente la francmasonería Argentina han perdido a uno de sus mayores pensadores, un apóstol incansable del liberalismo. Por un decreto especial, la Argentina Oriental eligió al Poderoso y Honorable Francisco F. Fernández para hablar en nombre de la francmasonería nacional. El nombre del Honorable Peyret está grabado en la memoria de esos a los que ha enseñado a cultivar el conocimiento y a amar la justicia y la verdad».​

Como un pedido de sus herederos, las cenizas de Peyret fueron trasladadas al cementerio de San José el 26 de noviembre de 1995. Sus únicos artículos en su testamento eran un terreno en San José y una fracción de la zona de granja en la misma colonia.

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